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Mario Benso sobre “Uda labur hori” Errabal 2016

 

Voy a serles sincero: no le llegan a uno muchos discos de jazz tan estimulantes como éste. Un disco que desde el primer instante te invita a entrar en su mundo y a dar un paseo por los vericuetos de la creatividad, con la mente abierta y limpia. Sus credenciales los avalan: es honesto, lleno de contrastes y senderos de sorpresa. Bingo.

Aquel corto verano arranca de un libro, El corto verano de la Anarquía, que acercó a Juan de Diego a la personalidad fascinante de Buenaventura Durruti, el líder anarquista leonés muerto en Madrid en los primeros meses de la Guerra Civil. Su lectura y el acceso a una serie de relatos cotidianos de la vida de los trabajadores en la Barcelona del periodo ponen marco referencial a un relato musical en el que cada composición, y me atrevería decir que cada nota, está ligada a una experiencia humana, a una historia. Y ahí es donde radica buena parte de la magia de este disco: en su capacidad para transportarnos a paisajes que son vivencias en sí mismos. Nada fácil, desde luego.

Tampoco es juego de niños conseguir empastar un sonido de grupo que evoque una sola voz. Si el jazz tiene mucho de esfuerzo colectivo planteado por personalidades individuales, éste es un buen ejemplo; Juan, Dani y Joe respiran a un tiempo, sin que exista otro liderazgo real que no sea el de todos para uno y uno para todos, algo que delata una empatía excepcional entre ellos. No hay mayor goce que crear música juntos, y que el todo sea la suma de las partes.

El poder evocador de esta música se destaca desde sus instantes iniciales. Hemos hablado de Literatura, pero también podríamos hacerlo de Cine: muchas de las atmósferas aquí presentes nos plantean escenas, ambientes, lugares. Uno casi se imagina desfilando a paso quedo pero firme al ritmo de Espíritus obreros, o sumido en la oscuridad algo tenebrosa y tensa de El sao o el suspense de El hombre que perdió la forma, por poner un par de ejemplos. En otras ocasiones el mundo referencial nos lleva casi a las fronteras de la parodia (Un pop neu) o a la terrenalidad del Poble Nou vista desde el latido rítmico de las calles de Nueva Orleans (La banda del Poble Nou).

Aquel corto verano es, como ya hemos adelantado, un disco de contrastes. Va desde la serenidad a la tensión, del escenario improvisado y sin red de Hotel Overbruck  a las fronteras del drum’n'bass de Llegaré ayer, pasando por el enorme poder evocador de esa Anarcosuite que es un puro goce de principio a fin.

Para quienes aún no conocían del todo la trayectoria profesional de Juan de Diego, es todo un aval. Co-lider junto a su hermano Víctor de los impagables de Diego Brothers y participante en un sinfín de destacados proyectos junto a músicos de renombre y todo tipo de tendencia, Juan vive en Barcelona desde hace más de dos décadas y su música no ha dejado de crecer día a día, siempre sobre la base de buscar territorios novedosos, diferentes, personales, de abrir el jazz al eco y el pulso del mundo que le rodea como manera de plantear su vigencia, su respiración. No trates de encontrar en él atajos fáciles, convenciones o autocomplacencia. Es perder el tiempo.

De sus compañeros, otro tanto: del bonaerense Dani Pérez, viejo y admirado conocido de la escena bilbaina de los 90 y ahora residente también en Barcelona, no hay más que decir que es un compañero de viaje perfecto para este proyecto: su guitarra es sabia y variada como un caleidoscopio, y por si sóla se basta para proporcionarle al sonido del grupo un andamiaje y riqueza notables. Joe Smith, otro vecino de la Ciudad Condal desde su llegada en 2000 pero originario de muy cerca de Chicago, es otro músico desbordante de creatividad y habituado a conectar sus experiencias literarias con los proyectos musicales, como ilustra su reciente Many Stories.

En suma, tres magníficos músicos capaces de liarla bien parda juntos. Su música ignora las fronteras y, en su gozosa diversidad, enlaza con las tendencias más creativas e interesantes del jazz y la música improvisada actuales, vive en el hoy. Y tal vez la mejor manera de resumir todo lo que de bueno hay en este disco sea acudir al propio Durruti, a las palabras de aquel obrero nacido en un mundo de miseria y sufrimiento y educado en la rebeldía: “Llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones; y ese mundo está creciendo en este instante”. No, si encima de música resulta que también sabía, el tío.

 

 

 

 

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